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Budi Anumka: Un tejido vivo de memoria, cuidado y futuro para los pueblos mapuche-lafquenche en Chile.

Por Sandra Pelaez (Pasante de CS) y Alison Guzman (Equipo de CS)

El Lago Budi — ubicado en la zona costera de la región de la Araucanía en Chile — es un humedal costero del territorio Lafkenche del Wallmapu, de vital importancia cultural y ambiental para las comunidades Mapuche. Este lago cubre aproximadamente 56,2 km². El Lago Budi albergó hasta hace poco inmensos bosques de lengües, olivillos, robles y laureles, de los que aún persisten algunos remanentes, custodiados por las comunidades locales. Totoras, juncos y otras plantas semiacuáticas propias de humedales costeros salobres forman el hábitat de una diversidad de especies locales y migratorias: destacan especies como el cisne de cuello negro, el cisne coscoroba, garzas, patos silvestres, cormoranes, taguas y más de cien otras especies de aves, además de anfibios, mamíferos y ricas pesquerías de lisa, robalo y el endémico huaiquil (una variedad de corvina). 

En cuanto a fauna, el lago y sus humedales son refugio de una rica avifauna: destacan especies como el Cisne de cuello negro, el Cisne coscoroba, garzas, patos silvestres, cormoranes, taguas y otras aves acuáticas que encuentran en este ecosistema un hábitat ideal para nidificar, alimentarse o resguardarse. Este mosaico de flora ribereña, humedales y fauna, aves migratorias y residentes, peces, vegetación nativa, convierte al Lago Budi en un reservorio de biodiversidad de gran valor ecológico, cultural y para la conservación, al mismo tiempo que constituye un espacio vital para la vida, la identidad y las prácticas de las comunidades Mapuche-Lafkenche que lo habitan.

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La Asociación Ambiental Budi Anumka es una asociación del pueblo Mapuche en la zona Lafkenche del Wallmapu, que integra tres comunidades Mapuche-Lafkenche alrededor del Lago Budi: Malalhue-Chanko, Allipen y Llaguepulli. Nacida a partir de los esfuerzos comunitarios en 2019, por recuperar y resguardar prácticas de manejo territorial, Budi Anumka ha ido consolidándose como un referente en restauración ecológica y fortalecimiento cultural en el territorio. Su objetivo principal es "restaurar el introfill monguen” (concepto en mapuche para referirse a la biodiversidad) a través de la acción coordinada de comunidades Indígenas haciendo siempre uso de sus voces para reflejar la fortaleza y libertad de sus comunidades. Es por ello que constantemente Budi Anumka colabora en actividades de investigación, educación  y gestión socioambiental y económica para fortalecer su modelo de Red Comunitaria de Viveros y Restauración, donde no solo se involucran miembros de las comunidades si no que integran una red sólida de aliados y asesores comprometidos con el objetivo de Budi Anumka. 

La comunidad identificó la importancia de crear un espacio propio donde sus saberes pudieran mantenerse vivos, protegidos y accesibles. Desde 2021, las comunidades han trabajado en la creación y gestión de un archivo comunitario, en el cual se albergan sus saberes tradicionales. Más que un repositorio, el archivo busca preservar y revitalizar conocimientos de manera que sigan siendo significativos y útiles para la comunidad misma, especialmente para las generaciones jóvenes, quienes enfrentarán los desafíos ambientales y culturales del futuro. Esto es una respuesta a diversas amenazas que la comunidad enfrenta, dando como resultado la pérdida de su territorio, personas y forma de vida, además de la pérdida de hablantes de mapudungun, el idioma ancestral mapuche y líderes culturales y conocimientos tradicionales. Sin embargo, también era necesario pensar en maneras con las cuales se puede hacer frente a los desafíos que impactan en la transmisión cultural a las generaciones más jóvenes.

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Para las madres jóvenes líderes Mapuche-Lafkenche, poder crear espacios para la transmisión de conocimientos tradicionales y la herencia de la naturaleza para las generaciones más jóvenes, que además retomen la información puesta en el archivo. Por ello, se realizaron con los fondos otorgados por Cultural Survival talleres y capacitaciones para niños de la comunidad mapuche. Estas fueron realizadas en el vivero de la escuela comunitaria donde se trabaja en la reproducción y el cuidado de plantas nativas, mientras se transmite el conocimiento cultural y medioambiental mapuche. Los niños y niñas no solo aprenden a sembrar y cuidar las plantas nativas, sino que también descubren, paso a paso, la relación profunda y respetuosa que su comunidad mantiene con la tierra, escuchando historias, tradiciones y enseñanzas que fortalecen su identidad y los conectan con la memoria y la historia de su pueblo.

Budi Anumka cuenta con tres viveros comunitarios, dedicados a la reproducción y resguardo de cientos de plantas de especies nativas en riesgo y de aquellas que las propias comunidades consideran prioritarias de propagar, fundamentales para la restauración biocultural del territorio. Como primer paso, se restauró el vivero para contar con las condiciones adecuadas para llevar a cabo todas las actividades.  Una vez con las instalaciones restauradas, se impartieron charlas introductorias, además de iniciar el proceso de germinación de semillas, reproducción de plantas por esquejes, trasplante y embolse de plantas, además de la restauración en espacios de relevancia biocultural dentro del lof (comunidad), huerto y hortalizas bajo la premisa de la agricultura tradicional y colectiva. Además, se llevaron a cabo actividades de viverismo, donde las infancias lograron poner en práctica los conocimientos adquiridos en las pláticas, y se continuaron las conversaciones para la concientización de las infancias sobre la importancia de la botánica mapuche. 

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En coherencia con esta visión, el archivo comunitario, creado para resguardar el patrimonio ambiental, botánico y cultural del territorio en los propios términos de las comunidades, busca trabajar de manera integrada con los viveros. La idea es que el archivo y los viveros se retroalimentan: que los conocimientos registrados guíen la selección y propagación de especies, y que las prácticas de cultivo, recolección y restauración continúen enriqueciendo el archivo para las generaciones futuras. Así, la propagación de plantas (como el maqui, boldo, matico, murta) se convierte en una forma viva de mantener el conocimiento, restaurar el territorio y fortalecer los sistemas de vida Mapuche-Lafkenche.

Asimismo, de manera paralela se trabajó en conjunto con profesores de una escuela comunitaria y un ilustrador para el diseño de material didáctico que introduce el aprendizaje  y conecta a los estudiantes con el mundo de las plantas nativas mientras se incluye al currículum escolar. Este material, en forma de juego de cartas, fue presentado en todos los cursos de la escuela, promoviendo la participación de los y las alumnas mientras desarrollaban las habilidades y capacidades de reconocer y recordar el conocimiento botánico local y concientizándose en torno al riesgo en el que se encuentran. Este juego también fue compartido con otras escuelas de la región, impactando a más infancias y comunidades. 

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“Quisiéramos siempre estar viniendo al vivero a trabajar” - estudiantes escuela Kom Pu Lof

Con todo esto, el proyecto de Budi Anumka es un ejemplo de las posibilidades en torno al trabajo de transmisión de conocimientos y preservación de la cultura en poblaciones jóvenes e infancias. Donde las actividades trascienden el diálogo y ponen en práctica dinámicas que se acoplan con los intereses de los más pequeños, mientras se reflexiona sobre temas importantes y se mantienen al frente los valores comunitarios. 

Este trabajo también nos recuerda algo profundo: cuando las comunidades cuentan con los medios para resguardar su propio conocimiento, pueden proteger no solo su territorio, sino también su visión del mundo. El archivo comunitario, los viveros y las actividades con los niños y niñas forman un tejido vivo de memoria, cuidado y futuro. Cada semilla que germina, cada conversación entre generaciones y cada recorrido por el lago es un acto de resiliencia y continuidad cultural. Para quienes acompañamos este proceso desde la solidaridad, es un privilegio presenciar cómo estos esfuerzos fortalecen la autonomía de las comunidades y abren caminos para que sus saberes sigan floreciendo por muchas generaciones más.

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En 2024, la Asociación Ambiental Budi Anumka recibió una subvención del Fondo Guardianes de la Tierra (KOEF) para continuar su trabajo en el establecimiento de un laboratorio forestal que integra la medicina tradicional mapuche. KOEF es un fondo dirigido por pueblos indígenas, perteneciente a Cultural Survival, diseñado para apoyar los proyectos de defensa de los derechos y desarrollo comunitario de los pueblos indígenas. Desde 2017, KOEF ha apoyado 440 proyectos en 42 países a través de pequeñas subvenciones y un enfoque integral, con un total de 2.667.147 dólares.